La edición 2026 del Musical Orff nos trajo una propuesta poética de la mano de la obra de Emily Dickinson con el siguiente reto: inventar juntos un jardín propio.

Emily Dickinson, poeta, jardinera, amante de los pájaros, las abejas y las flores llevó a los niños y al público, a cuatro jardines distintos: el jardín que aparece cuando lo nombran, el que aparece cuando lo recitan, el que aparece cuando lo cantan y el que aparece cuando abren las páginas de un libro.

Es preciso recordar que el producto final no es lo más importante. “Es todo lo que se crece y lo que ellos (los niños y niñas) desarrollan y aprenden y, sobre todo, disfrutan”, explica Ximena Duque, directora musical de la obra y maestra del CI. “El Musical es un motivo de alegría de venir al Centro Infantil. Es un sueño. Es un juego, ante todo es un juego”, concluye.

El Musical Orff es el evento insigne del CI-GIM. En él convergen los proyectos desarrollados a lo largo del año y se evidencia como el mayor producto del despliegue de la autoestima y la configuración de un saludable esquema corporal de los niños. Es el escenario privilegiado para navegar por diferentes mares llenos de historias, músicas, danzas, colores, cantos, imágenes y diversas posibilidades de conjurar la realidad con el mejor instrumento de navegación: la fantasía. 

Estamos en preparación todo el tiempo, cuenta la maestra. “Desde que empezamos a cantar las canciones, a soñarnos unos personajes, a imaginar y a imaginar mucho. El proceso se teje a lo largo del año, conectado con los centros de interés de cada grupo, aunque esa conexión nunca se anuncia como tal. Eso se vive y se juega. Por eso insisto en que es un juego”, finaliza Duque.